Archivos para julio, 2011

Como una hoja (caduca)

Posted in Uncategorized on 29/07/2011 by la7columna

Esta mañana, cuando me he levantado, he visto que me había convertido en una hoja (¿me darían algo extraño de cenar ayer por la noche?).

Era una hoja caduca, pues yacía en el suelo y estaba preparándome para convertirme en humus (como todavía no estamos en otoño, imagino que soy capaz de mantener la insurgencia aunque cambie de forma).

De repente, una racha de viento de componente norte me ha levantado del lecho esponjoso en el que me hallaba y, con una fuerza inusitada, me ha lanzado a las alturas. El ascenso ha sido vertiginoso (menos mal que las hojas no tenemos estómago, si no, me habría mareado seguro). No sabía cuándo iba a parar, tan sólo que subía y subía y se me estaba despeinando el peciolo; no veía nada a mi alrededor, nada más que el cielo —cada vez más cerca— y el suelo —cada vez más lejos.

Ahora estoy suspendida en el aire, en ese segundo estático, de calma chicha, en el que la inercia te mantiene justo antes de que la gravedad haga lo que se espera de ella (o eso supongo; todo lo que sube ¿baja?, ¿se mantiene?, ¿sigue subiendo?).

Desde aquí, las vistas son espectaculares. Puedo reconocer perfectamente dónde estaba y dónde estoy. ¿Tanto he subido?, me da vértigo sólo de pensarlo, pero aquí arriba he recuperado algo de mi actividad fotosintética y puedo respirar por las noches. Si miro abajo, veo el lecho esponjoso tan lejano que no distingo los detalles cotidianos. Si miro arriba veo el cielo, que sigue estando igual de lejos.

No tengo miedo, me gusta este momento. Y si, al final, todo lo que sube baja, sólo espero no hacerlo de golpe (como no soy una hoja perfecta —me han mordisqueado algún que otro trozo—, mi silueta no es nada aerodinámica). Entrar en barrena y caer de canto no entra en mis planes, me rompería en trocitos y a mí me gusta ir descomponiéndome poco a poco, así que, si he de bajar, prefiero hacerlo planeando y, lentamente, posarme en el suelo.

Después, que la Naturaleza haga el resto…

Como tú -León Felipe (Paco Ibáñez)

Momentos esenciales

Posted in Uncategorized on 19/07/2011 by la7columna

Hoy he tenido un momento esencial. Hacía tanto tiempo que no vivía uno que ya no recuerdo cuándo fue el último.

(Después de un baño en agua helada. Tumbada, los rayos de sol sobre la piel mojada. Una gota que resbala por la pierna. El vaivén de un mar en tu ombligo. El silencio… O el sonido del agua que no para de correr, un murmullo lejano, las hojas de los árboles cuando sopla el viento, un perro que ladra. Un olor desconocido, mi respiración que, poco a poco, se va calmando… Los ojos cerrados, no hay nada que ver, y nada que pensar. La brisa que llega justo cuando empiezas a sudar y un pelo que te hace cosquillas en el cuello… Descender (¿ascender?) a un nivel primario y, simplemente, sentir -después, un nuevo chapuzón y un cigarrito para el camino de vuelta.)

Los momentos esenciales suelen ser escasos porque supongo que, sólo así, pueden mantener su esencia. Como una gota de rocío sobre la tierra yerma.

También suelen ser breves por la misma razón, para que no te acostumbres a ellos y puedas sentirlos con la misma intensidad siempre que aparezcan. Como un orgasmo.

Son el rape que hace estornudar al alma, pero sin sacudirla. Son la última pieza de un puzle (o la primera gota de una meada que has aguantado por mucho tiempo). En ellos se para el tiempo… y el pensamiento. Y de ti sólo quedan los sentidos como un agujero negro que engullera todo lo que recibe sin procesarlo, tan sólo sintiéndolo, de fuera a dentro y sin interferencias.

Los momentos esenciales te dan lo que te falta si sabes lo que es y, claro está, te falta algo.

Son como el sexo pero sin dos (o sin tres, cuatro… o uno solo). Como el sexo pero sin sexo, o como un tripi sin LSD; estáticos y únicamente receptivos.

Ahora que lo pienso, siempre que he vivido un momento esencial estaba sola y en plena naturaleza. Supongo que, entonces, he de dar las gracias a mi bullicioso día a día madrileño y, hoy, también a mi hermano.

Tormenta de verano

Posted in Uncategorized on 12/07/2011 by la7columna

Como soy una mujer de contrastes con tendencia al ensimismamiento, no hay nada que me guste más que una tormenta de verano cuando estoy trabajando. Como la que acaban de regalarme. La vida, la naturaleza, la meteorología, este momento, un dios o las hadas del tiempo, qué más da (sé que ha sido para mí).

He mirado a la terraza y he visto el sol y el silencio del calor cuando es tan sofocante que ni siquiera hay chicharras.

Un segundo después he vuelto a mirar y seguía el sol, pero esta vez acompañado del enérgico repiqueteo de las gotas de las tormentas de verano. Impresionantes. Sonoras y refrescantes. La versión acuática de los fuegos artificiales. Y en mi terraza.

.

Salir corriendo a cerrar para no tener que volver nadando………………… >>> Mi impulso social-pragmático.

Salir corriendo a dejarte regar para lavarte el alma…………………………… >>> Mi impulso natural-esencial.

Salir corriendo, disfrutar de las gotas de lluvia sobre la cara mientras cierras despacio, y volver sonriendo dejando el suelo algo mojado >>> Mi impulso equilibrado.

.

¿Por qué resulta tan difícil dejarme llevar por éste más allá de las tormentas de verano?

Ha dejado de llover. Me voy, a guiñarle un ojo al arcoíris a ver si me dice cuál es el secreto.

Have you ever seen the rain? (Ramones)

Relevo generacional

Posted in Uncategorized on 10/07/2011 by la7columna

Hay un pequeño bolso de piel negro, lleno de fotografías en blanco y negro, con decenas de rostros a los que ya nadie puede poner nombre.

Hay una rara manía que ha encontrado su origen.

Hay un «Iba a quitar eso, pero es que no puedo».

Hay una terraza en la que ahora siempre hace frío, aunque sea verano.

No queda nada de aquéllos que fueron. Están los que son hoy, con sus recuerdos mudos de ayer.

Hay una hija que ahora es la madre.

Hay una madre que ahora es la abuela.

Y los niños de ahora no tienen pandilla (por ahora, espero).

Hay nuevos rostros en fotos digitales que no se imprimen nunca.

Una mesa diferente en la que tomarse el aperitivo.

Y un vacío inmenso, que ha aparecido lleno de vacíos anteriores.

Y mi pueblo, testigo mudo del relevo generacional.

Con su mismo cielo estrellado, sobre otros ojos que lo siguen admirando, aunque te tengas que morder el labio para contener el llanto.

Wild world (Cat Stevens)

Cuando menos te lo esperas…

Posted in Uncategorized on 01/07/2011 by la7columna

Llámame loca porque hablo sola.

Llámame triste porque no me río.

Llámame puta porque veo un duende.

Llámame histérica por guardar lo mío.

Viólame y, luego, pídeme perdón.

(Pero puede que, para entonces, yo ya esté muy lejos.)