Mis ventanas

Tengo unas ventanas cojonudas, la verdad. No sé si son de climalit, tampoco si son de doble cristal, no son oscilobatientes y, ciertamente, desde la calle se ven bastante feas, así que imagino que no inspirarán jamás a ningún Dalí; pero, cada noche, desde mi cama en el quinto piso del quinto pino, me ofrecen una imagen del paisaje que detesto cada mañana transformado, por las luces de la noche, en un vasto mar lleno de posibilidades. Y yo adoro el mar y soy ya toda una experta en sucedáneos.

Casi siempre odio el lugar donde vivo, menos por las noches. Y, al contrario que mis ventanas, ese momento, cada noche, no tiene precio pero sí valor; el valor que pueda caber en mi pausa noctámbula, con olor a regocijo y restriegue de pies, antes de que llegue el sueño y me apague hasta la mañana siguiente.

Durante ese intervalo de tiempo, sin tiempo, puedo ver desde mi cama (gracias a esas ventanas tan, tan cojonudas, que me pusieron unos que fueron cabrones en todo menos en eso) el mundo que yace aletargado ahí fuera y duerme antes que yo. Un mundo que parece estático, que engaña con esa pesada monotonía, pero que esconde montones de secretos, promesas, personajes, sorpresas y aventuras, como los puntos suspensivos… o como el mar. Y yo, que adoro la calma aparente que tiene el mar, que vivo en Madrid, pero que soy toda una experta en sucedáneos, gracias a mis ventanas que son tan, tan cojonudas, puedo tener cada noche mi propio mar, aunque sea de asfalto.

Y, mientras lo (ad)miro, me pregunto cómo hacer para que, con la luz del sol, no desaparezca el hechizo que vuelve mis ventanas tan, tan cojonudas, para que así, cada mañana al levantarme, sea también un momento sin precio pero con valor, el valor de un día que me espera para ser vivido y descubrir sus secretos, mientras me saluda con un felpudo de puntos suspensivos…

Y nada más (Silvio Rodríguez)

4 comentarios to “Mis ventanas”

  1. Nata Says:

    Esta semana la cosa va de habitaciones con vistas, por lo visto… :)

  2. la7columna Says:

    Ja, ja, ja. Pero no compares, Pica, que yo me tengo que inventar metáforas y tú sólo tienes que (ad)mirar… ¡Vaya vistas!

  3. Como iba a negarme Says:

    La ventana más cojonuda (como dices tú) de mi casa, no venía de serie y la tuve que poner yo…. y es tan, tan cojonuda que hasta desde la calle se ve bonita…. y es tan, tan cojonuda que las vistas son hermosas hasta de día, pero lo mejor son los amaneceres. Y yo que fui de poco dormir, en aquella época que yo no vívia de sucedaneos como ahora, me acompaño en muchos amaneceres (puede que hoy, que al final ha resultado que estoy jodida, vuelva a ver otro). Pero lo mejor de tus ventanas es que, además de cojonudas, son mágicas: recuerda los aviones de guerra que pasaban saludando a Alejandro. ;)
    Sigue durmiendo al lado de tu ventana, y te prestó la mia cada amanecer.

    Beso
    Otra cosa: me alegro que estés de vuelta!

  4. la7columna Says:

    Te tomo la palabra, amiga, y me planto allí arriba para atormentarte con pelis y más pelis a ver si algo cuela…
    Había olvidado lo de Ale y sus aviones de guerra. Y no sé qué me parece más mágico, la ventana o el momento de comunicación que tuvo ese día, él que es tan parco en palabras…
    Beso,

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