Las suegras

Estaba yo el otro día viendo un programa sobre madrileños por el mundo, concretamente por Delhi, cuando me sorprendió el detalle de que existen multitud de mujeres en India que mueren a mano de sus suegras con el fin de que el hijo se vuelva a casar y recuperar, así, una nueva dote. La verdad es que aluciné con todo el documental, la forma de vida, las costumbres, la gente… pero esta insólita característica de las suegras hindúes me dejó completamente aturdida.

Porque las suegras… las suegras… es un hecho evidente que son una especie aparte, y que da igual cómo seas como mujer, porque una cosa es ser mujer y otra muy distinta ser «suegra».

La suegra es una mujer que ha evolucionado (o involucionado) a un estado primitivo en el que la pasión más arcaica domina a la razón más sutil. La suegra, al nacer, abandona todos sus instintos a favor del único, del grande, del mayor, que es el de «proteger a su vástago» de su mujer; porque las suegras, al nacer, dejan de ver a su nuera como otra mujer y pasan a verla como una lagarta.

A partir de ese momento toman conciencia de que su «hijito» va a ser suegrita2cuidado por otra, y que esa otra no lo va a hacer igual de bien que ellas. El problema de las suegras es que parecen desconocer que su «hijito» es ya un hombretón con los güevos bien negros (perdónenme, suegras del mundo, la expresión) capaz de cuidarse de sí mismo, y que nosotras, sus nueras, no somos sus madres (aunque a veces lo parezcamos), sino sus mujeres, compañeras, esposas, amantes, parejas… lo que sea menos sus madres.

Luego están las visitas. Las visitas de las suegras son un capítulo aparte. Como el «niño» es suyo pareciera que, por extensión, el resto también lo essuegra, o sea, la casa, los nietos (si los hay), la decoración, la colada… Y reconozco, malsanamente, que a veces esta cualidad de las suegras viene muy bien, pero no tanto como para tener que estar llamándola los siguientes dos meses porque no sabes dónde te ha re-colocado loquequieraquesea.

Pues eso, que si las suegras son un caso aparte, las suegras hindúes superan el límite de lo aceptable y, en su caso, no hay nota de humor con la que pueda terminar esta entrada, tan solo mi repulsa más absoluta ante el esperpento de su violencia.

Y al resto de las CA05IJSLsuegras, en especial a la mía y con mucho hu-a/mor, que revisen el ticket porque, a lo mejor, su «hijito» está todavía en garantía y el día menos pensado se lo devolvemos…

Fdo.: ¿La nuera «ideal»?

4 comentarios to “Las suegras”

  1. Las madres en general, tienen un chip extraño, que cuando te casas salta y hacen la vida imposible a la persona que más quieres. Ese es el caso de mi marido que sufre las almorranas en silencio y esto un gentelman. Yo en cambio mi suegra es adorable, he tenido suerte. Eso me lleva a pensar que es el afán posesivo de algunas madres la que hacen saltar el chip. Así que mi estimada Miss Watflecht tenga cuidado en el futuro.

  2. la7columna Says:

    Miedo me da Mr. Holmes, miedo me da…

  3. Como iba a negarme Says:

    Pues yo creo que mola tener una suegra que dé cañita…..sin llegar al extremo de las suegras hindues, claro… porque así, cuando dentro de 20 años nos toque ejercer de suegras llegaremos al puesto con un master en dicha materia…. y ¡debe de ser tan divertido!, porque si no fuese asi, digo yo que no molestarían tanto…..

  4. la7columna Says:

    ¿Estás insinuando que encima se divierten? ¡Lo que me faltaba!

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