Soñar, vivir, ¿…?

Cuando era pequeño, una de las pesadillas más recurrentes que tenía (junto con la de perder los dientes y las tres versiones de ir al colegio: en ropa interior, en zapatillas de andar por casa o descalzo) consistía, cómo no, en una persecución.

Durante mi huida, a velocidad de tortuga (como en toda buena pesadillahuida), yo sabía que tenía la capacidad de volar y era esa, precisamente, la única manera de poder dejar atrás a mis «anónimos» perseguidores y terminar sano y salvo; pero era un poder que no siempre se manifestaba, por lo que no sabía si iba a conseguir huir volando o, finalmente, iba a ser capturado (¿qué hubiera pasado?).

Volaba nadando a braza. Lo intentaba y caía, lo volvía a intentar, ascendía unos metros y volvía a caer; así una y otra vez, y mis perseguidores rozándome ya los talones, y yo al borde del colapso… —Venga, una vez más, que sea esta vez, que pueda esta vez…—. Al final siempre conseguía escapar (volando nadando) pero la adrenalina del cuerpo no me la quitaba nadie. De hecho, nadie me la ha debido de quitar puesto que soy perfectamente capaz de recordar, con una nitidez más que absoluta, el sentimiento que estoy tratando de describir.

Los años me han convertido en un hombre «adulto» que ya no tiene miedo a las pesadillas. Trabajo en una consultoría, aunque mi tiempo libre lo dedico a escribir. Me han publicado ya unos cuantos libros pero, cada vez que termino uno, vivo la misma sensación que en mi pesadilla recurrente: no sé si seré capaz de escribir otro libro más. Al final siempre lo hago (y consigo «volar nadando») pero nadie me quita de encima el terror que me produce pensar, con cada uno de ellos, que es el último que escribo… Y descubro que mi infantil pesadilla recurrente se ha convertido en mi adulta pesadilla cotidiana…

Y odio a mis musas, por depender de ellas…

Las_nueve_Musas

8 comentarios to “Soñar, vivir, ¿…?”

  1. La pesadilla me resulta familiar, aunque con variantes, y la sensación adulta, también (aunque no escriba para trabajar)

  2. la7columna Says:

    Parece que compartimos algo más que la Biología… o es nuestra biología, precisamente, lo que compartimos… ¡Un beso Copépodo!

  3. Anónimo Says:

    Si yo fuera un brujo te diría: aunque es un sueño bastante común, más propio en edades de adolescencia, sospecho que en ti encierra esos cuatro elementos sin los que la vida no existiría.
    Aire, por tu capacidad de ascender, volar, superar.
    Tierra, por tus caidas; tocas suelo y vuelves a intentarlo; eres
    perseverante.
    Agua, con tus brazadas sabes que en ese elemento avanzas rápido.
    Fuego, ¡ése lo llevas dentro!.
    Pero como no lo soy, te digo: no odies a tus musas, mímalas para que no te abandonen y podamos seguir leyéndote.

  4. la7columna Says:

    ¿Brujería? Pues por la parte que me toca -heredada, por cierto, de la bruja de mi madre (je, je, je)- puedo decirte que, aunque me escribas desde el anonimato, sé quién eres y, además, te quiero mucho. Un beso ¿roldana?

  5. tengonick Says:

    Yo volaba también de vez en cuando, aunque mi técnica era más “chic”: simplemente me ponía a ello, ni batir de alas, ni nadando en el aire, ni nada. Tumbado, sentado o como quisiera… como Supermán pero sin la parafernalia de los dos saltitos ni el brazo estirado.

    Al parecer se interpreta el sueño de volar con la necesidad de liberarse, de huir. En tu sueño concreto parece muy claro.

    Lo bueno de la ensoñación es que uno puede irse y estar al mismo tiempo; según le parezca.

    • la7columna Says:

      A ti te querría ver yo con mallas ajustaditas y un caracolillo en el pelo… Ja, ja, ja… ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡¡Es Superhalcón!! Un beso mozo ;)

      • tengonick Says:

        Lo de los calzoncillos por fuera ya está muy visto, claro. Hoy cualquiera los lleva.

  6. Eugenia Says:

    Hace años que me pasa lo mismo que a vos. Aunque sea una vez al mes sueño que “vuelo nadando”, es una sensación inexplicable. Me produce una adrenalina increible que hasta a veces hace que me despierte del sueño.
    Hay veces que no necesito hacer demasiado esfuerzo y otras que me cuesta muchísimo, que apenas despego los pies del piso.
    En fin, me encanta soñar lo mismo una y otra vez porque sé es físicamente imposible, al menos hasta día de hoy, poder hacerlo, pero al menos una vez al mes puedo volver a tener esta sensación tan irreal y fuera de lo cotidiano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: