Morir dos veces

Posted in Uncategorized on 13/11/2015 by la7columna

Ayer volviste a morir, y yo llevo un año buscando huellas de esa eternidad donde encontrarte de nuevo. A veces, entre el sueño y la vigilia, vuelvo a verte: estoy en un embarcadero de madera y al fondo hay un grupo de gente. A medida que me acerco voy distinguiendo caras conocidas: son mis muertos. El ambiente es húmedo, pero no hace frío, y una especie de bruma impide ver más allá, como si solo importase lo más cercano. Comienzo a saludarlos, los voy abrazando a todos y, a medida que el grupo se abre, de pronto apareces tú: estabas al fondo (¡claro, has sido el último en llegar!). Vienes caminando hacia mí despacio, con la cabeza ladeada y una sonrisa mitad tierna mitad nerviosa como la que ponen los niños cuando son sorprendidos, como diciendo: “¡que yo no he sido, ¿eh?!”. Me pregunto si será así el cielo…

Me gusta mucho este sueño; lo soñaría todas las noches que me quedan por aquí.

Definitivamente, mi mente racional tuvo que hacerse cenizas cuando esparcimos las tuyas; si no, no habría manera de soportar esto, pues, como dijo mamá ayer: está claro que ya no vas a volver. Pero no pasa nada; me conformaré con encontrar las grietas que unen tu espacio y el mío hasta que vuelva a verte. ¡Esto no puede quedar así!

EL ADIÓS NO EXISTE
En verdad os digo que el adiós no existe:
Si se pronuncia entre dos seres
que nunca se encontraron,
es una palabra innecesaria.
Si se dice entre dos que fueron uno,
es una palabra sin sentido.
Porque en el mundo real del espíritu
solo hay encuentros y nunca despedidas,
y porque el recuerdo del ser amado
crece en el alma con la distancia,
como el eco en las montañas del crepúsculo.
KHALIL GIBRAN

http://www.goear.com/listen/688bf78/cancion-infantil-a-mi-hijo-pablo-jose-luis-perales

Tan lejos

Posted in Uncategorized on 23/01/2014 by la7columna

Últimamente llego tarde a todas partes; a todas partes y siempre.

Cuando me levanto por la mañana, por ejemplo, ya me he lavado los dientes, y cuando voy a desayunar siempre escucho el ruido que hago al cerrar la puerta de la calle, pero nunca me veo.

Así van pasando los días, tres pasos por delante y corriendo siempre detrás de mí, tan lejos mientras la vida me vive.

A veces, cuando creo que estoy a punto de alcanzarme, un giro inesperado en el último momento me hacer perderme de vista, y cuando doblo la esquina ya no queda rastro de lo que soy (o de lo que fui, que una también se pierde). ¿Dónde me habré metido?

Así como a mí, también llego tarde a otros sitios, con sus respectivos corazones. Por eso, quien te habla y te escucha no suelo ser yo (!). Tú crees que estás conmigo, que esta es mi voz y esos mis gestos, pero no olvides que servidora hace mucho que no llega a tiempo, aunque tú no lo puedas ver… Por eso te lo digo.

Al final, llego siempre tan tarde que sólo me queda el recuerdo.

Y con todo, después no me puedo reñir. Porque cuando acaba el día y creo que al fin voy a poder echarme la tan ansiada reprimenda (¡que me esperes, leches!), siempre me encuentro hecha un ovillo en la cama, con la radio puesta pero profundamente dormida. Y así, tan expuesta y vulnerable, ¡a ver quién tiene corazón de despertarme para echarme una bronca! Así que sólo puedo apagar la radio, darme un beso en la frente y sentarme a llorar a los pies de la cama, porque sé que al día siguiente, como siempre, llegaré tarde a la cita que tengo cada mañana conmigo

(y la vida me vivirá de nuevo).

Txoria Txori (Mikel Laboa)

Luna de la cosecha

Posted in Uncategorized on 20/09/2013 by la7columna

Es viernes, y la noche nos ha regalado una luna llena tan impresionante que su magia se hacía sentir todavía en la mañana, restándole protagonismo al sol.

Es viernes, y tenemos dos días por delante para aflojar algo las cadenas que suelen marcar el ritmo de nuestros días (laborables).

Es viernes, y la luna ya empieza a menguar, sí; pero no importa, porque seguiremos levantando la vista al cielo cada noche para sentirnos arropados por ella o por la luz de las estrellas; una manta cósmica, etérea y natural que no encontrarás nunca en Ikea.

Feliz luna de la cosecha,

Y feliz viernes,

Re-encuentros

Posted in Uncategorized on 03/07/2012 by la7columna
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Con más canas,
más kilos,
más años
y más ganas…
(pero seguimos siendo las mismas).
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Llorar de la risa,
salir corriendo por un callejón oscuro
(huyendo de una travesura de madrugada),
discutir
(cómo no),
conversar
(cada loca con su tema),
ponernos al día en graves y agudos…
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En definitiva, alimentarnos el alma.
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Let’s go swimming. Allo Darlin’

Irreversible

Posted in Uncategorized on 04/06/2012 by la7columna

Bienvenida al lugar donde tus peores pesadillas se hacen realidad. ¡Enhorabuena, chata! A partir de ahora, cada vez que te mires al espejo, abras la boca o cierres los ojos, recordarás que tienes un pie aquí, entre nosotros.

Como verás, esto no ha cambiado mucho desde la última vez que viniste; si acaso, el camino recorrido. Pero ahora ya estás aquí, y es irreversible.

Pasa. Te estábamos esperando…

Huele a anestesia. ¿Lo notas? Es que estamos ansiosos por borrarte de una vez esa estúpida sonrisa. Tranquila, que no te va a doler.

Y respira hondo. Lo peor está todavía por llegar…

(Bienvenida al infierno.)

Posted in Uncategorized on 23/03/2012 by la7columna

Nuestro pequeño mundo está rodeado de sueños. W. Shakespeare

(O no me despiertes todavía, déjame soñar.)

De paseo por el camino que conduce el sueño, he llegado a una de esas tardes en las que no es verano ni otoño sino todo lo contrario; o sea, ambas a la vez.
De esas en las que no te sobran los vaqueros ni te quedas corta si llevas sandalias, aunque haya alguien al lado que vaya en manga larga y lleve botas, que siempre estilizan, oiga.
O de esas en las que el futuro no se lee en una bola de cristal porque la bola es de cuarzo y sólo admite presentes.
O sea, una tarde de contrastes y onírica realidad. O un oxímoron. Como yo.
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En el camino de vuelta se hizo el invierno, así que mi bola de cuarzo dejó de escribir presentes. Eso sí, ahora les quita el dolor a los niños mientras se llena de cicatrices como ellos en el parque. Es una bola mágica.
En cambio a mí, que dejé de tirarme por toboganes hace ya tiempo, no me basta la magia de la sugestión para curar mis heridas, y sólo consigue hacer que me pese más un bolso con síndrome de diógenes y vacío de dinero, como si fuera un fantasma que arrastrara sus penas o un preso de pasos torpes, incapaz de escapar de su condena; atrapado en un peso, o un pesar, cuando una es más de levedades, oiga, aunque digan que son insoportables.
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Y, con el silbato de un tren que no oí, inicié el camino de vuelta…
(Pero conservo conmigo una bola mágica
que cura las heridas de los niños.)
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No sé, no sé…

Posted in Uncategorized on 01/02/2012 by la7columna

Últimamente, al acabar el día, me veo siempre dos marcas rojas a ambos lados del puente que no tengo (y me recuerdan que la vista cansada no puede con el peso de una montura barata).

Y las pocas canas que peino se apartan insolentes del resto de mi pelo (que no peino) y me hacen levantar la guardia frente a aquéllos que se sienten invitados a arrancármelas, no sé muy bien por qué.

Jo, a mí me gustan.

(Lo que no me gusta es estar haciéndome mayor…

…por dentro.)

 

El muro

Posted in Uncategorized on 19/12/2011 by la7columna

Al muro le faltan todavía unos centímetros para estar completo. Además, está salpicado de poros en toda su estructura, creo que por ambas caras; mientras se levantaba, de vez en cuando se colaban pequeñas burbujas que contenían algo que ahora es aire, pero cuya imagen todavía puede verse, aunque distorsionada, como si fuera el reflejo exterior de una pompa de jabón, que se mantiene un segundo antes de explotar y desaparecer para siempre, o como si fuera la última mirada de un muerto.

No es un muro compacto, con todos esos destellos no puede serlo, aunque sí férreo, pues se ha levantado con la determinación de quien no es consciente de lo que hace mecánicamente.

El muro aísla. El muro genera dos realidades.

Las diferencia.

Las separa.

Pero como está incompleto y no es compacto, por arriba, o por los miles de minúsculos agujeritos repartidos por toda la pared, que centellean con imágenes que no ocupan espacio (pero tienen lugar, ¿acaso el del recuerdo?), todavía pasan cosas de un lado a otro.

A veces se cuela una mirada, y a partir de pequeños retazos supone la realidad que se vive al otro lado; un fragmento por aquí, una visión por allá, concluyen lo que puede estar pasando allí. Para hacer esto se necesita esfuerzo e inventiva; esfuerzo, para encontrar agujeros por donde mirar que siempre requieren posturas imposibles, e inventiva, para rellenar los huecos de lo que no se ve con lo que se imagina. Por ello, y porque levantar el muro ha sido una faena ciertamente alienante, no son muchas las miradas que atraviesan la pared, y, a menudo, la realidad que se imagina a cada lado -si es que se imagina- tiene pocos puntos de certeza.

Lo más frecuente es que sean palabras las que atraviesan el muro. Es cierto que las únicas que lo hacen son las más delgadas del idioma; aquéllas que, por frías, se pronuncian sin esfuerzo y sin el sentimiento que las haría grandes; de lo contrario, no podrían atravesarlo. Expresiones superficiales, prensadas de logística y cargadas de inercia, son las que mantienen el mínimo contacto entre cada realidad a ambos lados del muro.

Realidades aisladas. Realidades distintas. Soledades, al fin y al cabo. Pues el muro no deja de ser un muro aunque esté hecho de silencio.

(…y cada nuevo silencio es un ladrillo más en el muro.)

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Posted in Uncategorized on 29/11/2011 by la7columna
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Cuando el olvido secuestra un recuerdo
(con síndrome de Estocolmo).
Cuando el cuarto creciente te habla en chino.
Cuando el blanco de la diana se vuelve negro.
Cuando mañana es ayer y hoy ya no existe.
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Cuando la caja de música no suena al abrirla
(¿funcionará a pilas?).
Cuando el mago te cuenta su truco al oído.
Cuando la brújula ya no señala al norte
(y el sol se pone cada noche por el este).
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Cuando las canciones no hacen escalas,
y al otro lado del espejo sólo queda la pared…
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(…la pasión te está poniendo
los cuernos con el hastío.)
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Posted in Uncategorized on 17/11/2011 by la7columna
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Si caminas bajo una tormenta, o sobre ella, y el barro se te pega a la suela de los zapatos volviendo tus pasos cada vez más torpes e inseguros, prueba a caminar descalza. No temas ensuciar los pies ni que éstos se te queden fríos, no te engañes; ya están sucios, ya están fríos, y caminar ligera te hará más fácil atravesar la tormenta.
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(O puede que, en el nuevo tacto de tu piel desnuda, encuentres la motivación que te falta para salir de ella.)
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En blanco y negro

Posted in Uncategorized on 23/10/2011 by la7columna

Quisiera escribir en colores, pero no encuentro mi caja de Plastidecor. Yo creo que me la han robado, porque he mirado por todas partes y nada, ni rastro de ella.

¿Habré sido yo?; si lo supiera, por lo menos tendría a quien perseguir con un lápiz afilado en la mano…

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Dos mil colores

Posted in Uncategorized on 14/10/2011 by la7columna

Me gusta la luz azulada que entra por la ventana de mi cuarto las noches de luna llena; contrasta con el naranja de las farolas y la tierra seca como una piedra preciosa entre cantos rodados.

A la hora en que me acuesto, atraviesa mi ventana y cae directamente sobre mi almohada. No sé durante cuánto tiempo me ilumina -cuando echamos un duelo siempre pierdo yo-, pero creo que está empezando a afectar a mis neuronas…

(A la mañana siguiente estaba hasta el moño. Hasta el moño de las prisas para llegar tarde siempre a ningún sitio. Hasta el moño de sudar por la tarde lo que ha tiritado esa mañana. De tener que pulsar siempre tres veces el mismo botón. De las oraciones pasivas. De los niños mohínos con sonrisas digitales. De las cocinas sin sal (ni salero). De la cara tensa sin necesidad de muecas. De las hijas tristes. De las que siempre les duele algo. Del mi sostenido. De las penas de los otros. De sus penas reincidentes. De las ventanas cerradas… y de las carreteras tan rectas que las curvas son sólo rotondas. Así que decidió despeinarse hasta que no quedara nada de moño y rebuscó en el fondo del armario para encontrar algo con lo que vestirse esa mañana de optimismo.

No había nada. ¿¿Se lo habrían comido las polillas??

Y el resultado fueron dos mil colores que no combinaban ni a la de tres, pero que a ella le hacían gracia, lo cual era un buen principio.)

¿Lunática? Habrá que esperar al mes que viene.

What will be (Allo Darlin\’)

Con lo que hemos sido…

Posted in Uncategorized on 07/10/2011 by la7columna

…y pa lo que hemos quedado.

Para seguir en invierno cuando ha llegado el verano.

Para dejar en el plato la cena que antes habría devorado.

Para despertarme, siempre, justo cuando estoy soñando.

(con los puños cerrados)

Para pensar en Caprabo si hago la compra en Alcampo.

Para creerme que subo cuando, en realidad, voy bajando.

Para fregar las huellas de un baile que ni siquiera ha empezado.

(de rodillas, con las manos)

Para eso hemos quedado.

Para vomitarlo todo, todo lo que no he sudado.

Para engañarme sabiendo que nunca estarás a mi lado.

(O para no encontrar mi sitio nunca, en ningún lado.)

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Si vas a tender, concéntrate en las cuerdas

Posted in Uncategorized on 03/10/2011 by la7columna

El otro día, después de tender la ropa, me quedé mirando una preciosa luna creciente que había al sur de mi mar de asfalto, con olor a suavizante. De repente, recordé que un día yo había estado allí, que un día viajé a la cara oculta de la Luna; aunque hacía ya tanto de eso… o tan poco, que el tiempo siempre es relativo. Y yo, tan abajo, y la luna, tan arriba y tan brillante, me hizo sentir más pequeña que nunca.

Si hubiera sido un lobo la hubiera aullado, de eso estoy segura; esperando que entre mis notas apareciera el camino de regreso a ella. Pero como no lo soy, tuve que conformarme con fumarme un cigarrillo y compadecerme mientras la veía abandonarme en su camino hacia el oeste y yo permanecía estática, apoyada en una inerte barandilla de frío aluminio, sin más distracción que la insípida vida de mis vecinos de enfrente.

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Harvest moon (Neil Young)

«Si quieres ser feliz…

Posted in Uncategorized on 19/09/2011 by la7columna

…no esperes nada.»

Cuando me regalaron esta frase, comprendí al momento lo que entrañaba.

No tuve que diseccionarla, rumiarla ni paladearla. No me quedaba grande. Tampoco, pequeña. No tuve que adaptarla…

En ese mismo instante comprendí por qué no era feliz… y por qué no iba a poder serlo nunca.

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