Tan lejos

Posted in Uncategorized on 23/01/2014 by la7columna

Últimamente llego tarde a todas partes; a todas partes y siempre.

Cuando me levanto por la mañana, por ejemplo, ya me he lavado los dientes, y cuando voy a desayunar siempre escucho el ruido que hago al cerrar la puerta de la calle, pero nunca me veo.

Así van pasando los días, tres pasos por delante y corriendo siempre detrás de mí, tan lejos mientras la vida me vive.

A veces, cuando creo que estoy a punto de alcanzarme, un giro inesperado en el último momento me hacer perderme de vista, y cuando doblo la esquina ya no queda rastro de lo que soy (o de lo que fui, que una también se pierde). ¿Dónde me habré metido?

Así como a mí, también llego tarde a otros sitios, con sus respectivos corazones. Por eso, quien te habla y te escucha no suelo ser yo (!). Tú crees que estás conmigo, que esta es mi voz y esos mis gestos, pero no olvides que servidora hace mucho que no llega a tiempo, aunque tú no lo puedas ver… Por eso te lo digo.

Al final, llego siempre tan tarde que sólo me queda el recuerdo.

Y con todo, después no me puedo reñir. Porque cuando acaba el día y creo que al fin voy a poder echarme la tan ansiada reprimenda (¡que me esperes, leches!), siempre me encuentro hecha un ovillo en la cama, con la radio puesta pero profundamente dormida. Y así, tan expuesta y vulnerable, ¡a ver quién tiene corazón de despertarme para echarme una bronca! Así que sólo puedo apagar la radio, darme un beso en la frente y sentarme a llorar a los pies de la cama, porque sé que al día siguiente, como siempre, llegaré tarde a la cita que tengo cada mañana conmigo

(y la vida me vivirá de nuevo).

Txoria Txori (Mikel Laboa)

Luna de la cosecha

Posted in Uncategorized on 20/09/2013 by la7columna

Es viernes, y la noche nos ha regalado una luna llena tan impresionante que su magia se hacía sentir todavía en la mañana, restándole protagonismo al sol.

Es viernes, y tenemos dos días por delante para aflojar algo las cadenas que suelen marcar el ritmo de nuestros días (laborables).

Es viernes, y la luna ya empieza a menguar, sí; pero no importa, porque seguiremos levantando la vista al cielo cada noche para sentirnos arropados por ella o por la luz de las estrellas; una manta cósmica, etérea y natural que no encontrarás nunca en Ikea.

Feliz luna de la cosecha,

Y feliz viernes,

Re-encuentros

Posted in Uncategorized on 03/07/2012 by la7columna
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Con más canas,
más kilos,
más años
y más ganas…
(pero seguimos siendo las mismas).
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Llorar de la risa,
salir corriendo por un callejón oscuro
(huyendo de una travesura de madrugada),
discutir
(cómo no),
conversar
(cada loca con su tema),
ponernos al día en graves y agudos…
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En definitiva, alimentarnos el alma.
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Let’s go swimming. Allo Darlin’

Irreversible

Posted in Uncategorized on 04/06/2012 by la7columna

Bienvenida al lugar donde tus peores pesadillas se hacen realidad. ¡Enhorabuena, chata! A partir de ahora, cada vez que te mires al espejo, abras la boca o cierres los ojos, recordarás que tienes un pie aquí, entre nosotros.

Como verás, esto no ha cambiado mucho desde la última vez que viniste; si acaso, el camino recorrido. Pero ahora ya estás aquí, y es irreversible.

Pasa. Te estábamos esperando…

Huele a anestesia. ¿Lo notas? Es que estamos ansiosos por borrarte de una vez esa estúpida sonrisa. Tranquila, que no te va a doler.

Y respira hondo. Lo peor está todavía por llegar…

(Bienvenida al infierno.)

Posted in Uncategorized on 23/03/2012 by la7columna

Nuestro pequeño mundo está rodeado de sueños. W. Shakespeare

(O no me despiertes todavía, déjame soñar.)

De paseo por el camino que conduce el sueño, he llegado a una de esas tardes en las que no es verano ni otoño sino todo lo contrario; o sea, ambas a la vez.
De esas en las que no te sobran los vaqueros ni te quedas corta si llevas sandalias, aunque haya alguien al lado que vaya en manga larga y lleve botas, que siempre estilizan, oiga.
O de esas en las que el futuro no se lee en una bola de cristal porque la bola es de cuarzo y sólo admite presentes.
O sea, una tarde de contrastes y onírica realidad. O un oxímoron. Como yo.
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En el camino de vuelta se hizo el invierno, así que mi bola de cuarzo dejó de escribir presentes. Eso sí, ahora les quita el dolor a los niños mientras se llena de cicatrices como ellos en el parque. Es una bola mágica.
En cambio a mí, que dejé de tirarme por toboganes hace ya tiempo, no me basta la magia de la sugestión para curar mis heridas, y sólo consigue hacer que me pese más un bolso con síndrome de diógenes y vacío de dinero, como si fuera un fantasma que arrastrara sus penas o un preso de pasos torpes, incapaz de escapar de su condena; atrapado en un peso, o un pesar, cuando una es más de levedades, oiga, aunque digan que son insoportables.
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Y, con el silbato de un tren que no oí, inicié el camino de vuelta…
(Pero conservo conmigo una bola mágica
que cura las heridas de los niños.)
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No sé, no sé…

Posted in Uncategorized on 01/02/2012 by la7columna

Últimamente, al acabar el día, me veo siempre dos marcas rojas a ambos lados del puente que no tengo (y me recuerdan que la vista cansada no puede con el peso de una montura barata).

Y las pocas canas que peino se apartan insolentes del resto de mi pelo (que no peino) y me hacen levantar la guardia frente a aquéllos que se sienten invitados a arrancármelas, no sé muy bien por qué.

Jo, a mí me gustan.

(Lo que no me gusta es estar haciéndome mayor…

…por dentro.)

 

El muro

Posted in Uncategorized on 19/12/2011 by la7columna

Al muro le faltan todavía unos centímetros para estar completo. Además, está salpicado de poros en toda su estructura, creo que por ambas caras; mientras se levantaba, de vez en cuando se colaban pequeñas burbujas que contenían algo que ahora es aire, pero cuya imagen todavía puede verse, aunque distorsionada, como si fuera el reflejo exterior de una pompa de jabón, que se mantiene un segundo antes de explotar y desaparecer para siempre, o como si fuera la última mirada de un muerto.

No es un muro compacto, con todos esos destellos no puede serlo, aunque sí férreo, pues se ha levantado con la determinación de quien no es consciente de lo que hace mecánicamente.

El muro aísla. El muro genera dos realidades.

Las diferencia.

Las separa.

Pero como está incompleto y no es compacto, por arriba, o por los miles de minúsculos agujeritos repartidos por toda la pared, que centellean con imágenes que no ocupan espacio (pero tienen lugar, ¿acaso el del recuerdo?), todavía pasan cosas de un lado a otro.

A veces se cuela una mirada, y a partir de pequeños retazos supone la realidad que se vive al otro lado; un fragmento por aquí, una visión por allá, concluyen lo que puede estar pasando allí. Para hacer esto se necesita esfuerzo e inventiva; esfuerzo, para encontrar agujeros por donde mirar que siempre requieren posturas imposibles, e inventiva, para rellenar los huecos de lo que no se ve con lo que se imagina. Por ello, y porque levantar el muro ha sido una faena ciertamente alienante, no son muchas las miradas que atraviesan la pared, y, a menudo, la realidad que se imagina a cada lado -si es que se imagina- tiene pocos puntos de certeza.

Lo más frecuente es que sean palabras las que atraviesan el muro. Es cierto que las únicas que lo hacen son las más delgadas del idioma; aquéllas que, por frías, se pronuncian sin esfuerzo y sin el sentimiento que las haría grandes; de lo contrario, no podrían atravesarlo. Expresiones superficiales, prensadas de logística y cargadas de inercia, son las que mantienen el mínimo contacto entre cada realidad a ambos lados del muro.

Realidades aisladas. Realidades distintas. Soledades, al fin y al cabo. Pues el muro no deja de ser un muro aunque esté hecho de silencio.

(…y cada nuevo silencio es un ladrillo más en el muro.)

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